Cuando eres pequeño, afirmas con toda seguridad: "voy a ser bombero".
Cuando eres mayor, eres consciente de tus limitaciones o de las impuestas externamente: "me gustaría dirigir mi carrera hacia la gestión".
Anecdotario sin garantías
Cuando eres pequeño, afirmas con toda seguridad: "voy a ser bombero".
Cuando eres mayor, eres consciente de tus limitaciones o de las impuestas externamente: "me gustaría dirigir mi carrera hacia la gestión".
El terrorismo es un acto inútil porque ni da validez a los argumentos de los asesinos (como les gusta pensar a las bandas terroristas) ni a los argumentos de los asesinados (como les gusta pensar a los gobiernos).
Si bien tengo claro que es mucho más sano salir a la calle y vivir afuera, me sigo quedando en casa.
Si bien tengo claro que es mucho más sano ir siempre con la verdad por delante, aunque no suelo mentir, callo y oculto demasiado.
Si bien tengo claro que es mucho más sano soltar los problemas, odios y rencores por la boca que no acumularlos, los archivo y no los borro de la memoria.
Quizás no tenga la autoridad moral para criticar a los que aun sabiendo que puede matarlos, siguen fumando.
De siempre he procurado no mezclar grupos de amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc. Pensaba que no tenía sentido, que solo podía ser contraproducente.
De repente, creo justo lo contrario. Ahora, cuando estoy con alguien de un ámbito y voy a una "quedada" de otro, le digo... "¿te vienes?".
Y es que la sinergia, ese "palabro" que tanto gusta a los jefes en las reuniones, es mucho más acusada y fácil en el ámbito social que en el laboral. El aislamiento no puede producir nada bueno. Solo puede llevar a la esterilidad social.
Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia, Soberbia. Los 7 pecados capitales.
He cometido lujuria, porque me he dejado llevar por el placer fácil, aunque quizás de una forma muy distinta a la que normalmente se entiende.
He cometido gula, el primero que he empezado a corregir, pero en el que tengo pequeñas recaídas.
He sido perezoso como el que más, el que creía que era el peor de mis pecados hasta que he hecho esta introspección, pero que probablemente solo sea el más difícil de corregir.
He sentido ira, porque he dejado que un enfado razonable, pero sencillo y fácil de solucionar se convierta en un odio complejo, irracional e injustificado.
He tenido envidia de las atenciones que sin duda necesitaba un amigo.
No recuerdo haber tenido sentido avaricia ni soberbia. Algo es algo, pero 5 de 7 no es una marca envidiable.
Otro de mis pequeños infiernos es una lucha constante contra tendencias autodestructivas.
No consiste en que quiera saltar por la ventana, ni darme un atracón de barbitúricos: ni tengo el valor ni creo que realmente las ganas de encontrarme con el creador en el que no creo.
Pero siempre me atrae dejarme caer. Abandonar. Dejar de hacer lo poco que hago. Desconectar de la gente. Dar vueltas sin propósito. Enfadarme con todos aunque no se lo merezcan para que no me llamen. Dejar de medirme con más exigencia de la que puedo permitirme. No competir lo poco que compito. Salir del mundo tal y como se ve desde aquí y pasar a otro plano.
Uno de mis pequeños infiernos (tengo muchos) es mi tendencia a salirme de lo normal, que muchos no aprecian por mi otra tendencia, que es a mantenerme dentro de la norma.
Una vida vivida de acuerdo a los estándares es mucho más fácil. Pero me resultaría insoportable.
No entiendo como gente que no se saltaría ni una sola letra de lo que ha acordado en un contrato comercial o laboral puede luego tomarse tan a la ligera un contrato de matrimonio.
¿No está en ese caso claro cuales son sus prioridades?
Pero lo peor es que ese comportamiento está tan extendido...
Uno de los argumentos más repetidos es el "si todos..." para ilustrar la "maldad" de alguna opción.
"Si todos fuéramos homosexuales la humanidad se extinguiría."
"Si todos nos rindiéramos, el mundo no llegaría a ningún lado" (respecto a la eutanasia)
Es curioso cuánto se oye esta falacia, que, sin embargo, es una de las más fáciles de desmontar:
a) Normalmente no se está planteando imponer a todos esas opciones. Solo permitirlas, aceptarlas, etc.
b) Contraejemplo con un comportamiento considerado positivo: si todos fuéramos médicos, si todos fuéramos oficinistas, etc. el mundo tampoco funcionaría.
Ahora que todo el mundo padece síndrome post-vacacional, voy a llevar la contraria al mundo y afirmar que no existe. Es simple: de vacaciones se está muy bien, y trabajando no. Esto es así para la gran mayoría de la gente.
Es como quien habla de la depresión post-coito. Mismo principio: follando se está bien y luego... no tanto.
¿O es que ahora voy a tener que inventar la depresión post-cine, pre-plancha, etc.? Un poco de seriedad...
Un antiguo compañero de trabajo me decía hace tiempo que un efecto negativo del caso Watergate era que muchos periodistas no se consideraban dignos de tal nombre si no conseguían la dimisión de un presidente, o, en su defecto, ministros, secretarios de estado, presidentes de grandes compañías, etc.
Esto, unido a la fuerte polarización de los medios ha llevado a que constantemente tengamos a los medios de comunicación destapando escándalos de sus adversarios políticos (o los de sus grupos afines, o los de sus empresas afines).
Creo que tal exceso tiene un contrapunto negativo: los escándalos ya no nos llaman la atención por tan amplios y tan repartidos, y las investigaciones detrás de ellos rara vez son de fiar, porque están teledirigidas hacia un resultado.
El Cuarto Poder está perdiendo fuerza. Y eso deja a los poderes oficiales más libertad que nunca.
Practicando deporte puedes romperte un hueso. Practicando el sexo puedes cogerte una enfermedad de transmisión sexual. Montando tu propia empresa puedes irte a la ruina.
Practicando el sillonball es imposible romperte nada. Con la abstinencia sexual es imposible que te peguen una ETS. Trabajando a cuenta ajena podrás perder tu trabajo, pero no tu patrimonio.
Pero ni habrás jugado, ni habrás follado, ni habrás hecho realidad tus proyectos.
"Es, despues de Borg, el primero en ganar Roland Garros y Wimbledon en la misma temporada".
Yo, comparto el entusiasmo patrio por los logros de Rafael Nadal, pero... señores periodistas de tve24h... ¿eso no se llama ser el segundo? ¿acaso le resta mérito?
Un amigo mío decía que prefería hacer un reportaje fotográfico que un reportaje en vídeo (no había DVDs) de ciertos eventos porque las fotos captaban los instantes realmente interesantes, mientras que el vídeo mostraba el evento tal y como era.
Toda historia tiene su selección. Se toman únicamente los actos que o son interesantes, o divertidos, o entretenidos o que aportan algo a la trama. A nadie le interesa el hecho de que Sherlock Holmes cague, o que Bruce Wayne entre acto heroico y acto heroico a veces se aburra bostezando mientras se rasca la barriga escuchando la emisora de la policía.
Lo digo porque, curiosamente, las historias románticas solo muestran el cortejo y como mucho el matrimonio, pero nunca lo que va después.
Hace unos años, cuando ibas al cine era fácil reconocer dos categorías irreconciliables (al menos en la teoría). La gafapastista, donde ibas a ver películas de Woddy Allen, Fassbinder y algún director chino de moda y la testosterónica, donde ibas a ver alguna película que por supuesto no se cataloga por director donde si no hay tiros y muertos en los primeros 5 minutos, no hay película. A algunos pocos bichos raros nos gusta alternar entre ambas.
Me sorprende sin embargo la nueva generación:
¿Creen que llegaremos a ver como Eric Rohmer lleva la pantalla las aventuras de "Lobo", por ejemplo?
Camino por Serrano, la zona "noble" que se encuentra al norte de Joaquín Costa. Es la 1 am. No voy a explicar que hago por allí, pero me retiro ya hacia casa. Mañana trabajo.
De un piso oigo un grito. Me parece escuchar un cierto "fondo sonoro". Diría que es una película. Pero el instinto es fuerte y ante el grito me giro y miro.
De repente, un joven al que no veo, grita: "Sí, le estoy matando... ¿qué miras?" (o algo muy similar). Yo levanto la mano en señal de "a mi plim" y de "paz" al mismo tiempo. Un acompañante le dice que no pasa nada y el otro (posiblemente borracho) sigue gritando "me toca la polla que mire".
No quiero problemas y sigo mi camino (no lo he dejado en ningún momento, realmente). Pero, si mañana en la edición de los tabloides mañaneros que regalan en el metro leyera sobre un nuevo caso de violencia doméstica en el corazón del Madrid más pijo, me sentiría cómplice por silencio.
Say you don't need no diamond ring
and I'll be satisfied.
Tell me that you want the kind of things
that money just can't buy.
I don't care too much for money.
Money can't buy me love.
Que desperdicio es tener buen gusto en joyería/bisutería y nadie a quién regalársela.
I asked Bobby DylanSi hubiera sido escrita en 2008... ¿el autor habría cambiado a los Beatles por Google?
I asked The Beatles
I asked Timothy Leary
But he couldn't help me either
Hoy, por casualidades de ese modo llamado "shuffle", he escuchado casi seguidas "It's a Man's Man's Man's World" de James Brown y "Jealous Guy" de John Lennon.
En la primera, Brown afirma que este es un mundo de hombres, asigna todo el trabajo productivo a este genero pero, por contrapartida dice que "no significa nada sin una mujer o una chica".
This is a man's world
This is a man's world
But it would mean nothing, nothing,
Without a woman or a girl
En la segunda, Lennon pide perdón por sus ataques de celos.
I didn't mean to hurt you,
I'm sorry that I made you cry,
I didn't want to hurt you,
I'm just a jealous guy.
La genialidad, en ambos casos, es cómo consiguen transmitir dos ideas tan negativas - la visión machista del mundo de la primera, el yo más oscuro de Lennon en la segunda - de una forma tan fantástica que no hay otra alternativa que perdonarlas.